Me gustaría que me lo pidieras Amor, que me pidieras ansiosa,
recorrer con azúcar y ayeres tus recuerdos, y perdernos en mares de cristales purpuras
para así calmar tu fuego, tu salvaje pasión, y yo, ¡Me negará!
para así calmar tu fuego, tu salvaje pasión, y yo, ¡Me negará!
y me rogaras, como si fuera agua en la sequía, como si fuera la vida en un suspiro.
Me gustaría que me lo pidieras, amor, con miradas de ámbar cautelosas y furtivas,
Para yo rechazarte, consumiéndome en deseos de piel y de sueños locos y tormentosos,
hasta que por esos ojos canelas atrevidas, no pudiera mas , rendido ante tu mujer de luna,
y como una presa sucumbiera sin poder aguantar esta pasión, sin poder contenerte.
Y no fuera capaz de retener estas caricias desbocadas que corren presurosas a tu encuentro ,
de estos labios carmesí encendido, que se desbordan como un volcán en erupción,
se desgajaran los recuerdos de pasiones y fuegos que nunca fueron apagados,
me volvería un maremoto embravecido e inundaría tu ser,
seria como un rió sin cauce arrancado de tu cuerpo besos y caricias.
Seria YO, una fuerza de la naturaleza, que no podrías contener,
Solo tus labios, tus noches, tus días, solo tu ¡Linda mía¡ solo volviéndote a ver…
y así una y otra vez, hasta el fin de los tiempos, seria para ti, una pasión desmedida.

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